La Victoria de Samotracia

Author: IWantAMoustache /

Cerró el puño. Aún sentía el calor desprendido por el amuleto.Se pasó la mano por el pelo y miró a su alrededor. Había caído sobre la tumba de un tal Mark Schwartz. Tiró lejos de la tumba los Iris que había pisado por error y sin querer sonrió. La letra de una antigua canción,burdamente copiada, decoraba la pared de la cripta vecina.Era una crípta familiar , pero solo un miembro de la familia DuPont descansaba allí Cassiel DuPont.
Lo entendió enseguida, le habían encerrado. Intentaron conservar el honor de la familia y Cassiel les había fallado, como muchos otros que ella había conocido.
Apretó el amuleto y volvió a sentir el calor que desprendía. Unas palabras en un idioma desconocido llenaron el páramo que rodeaba el cementerio y la puerta se abrió sin hacer el menor ruido. Ella sacó un libro de su mochila y entró el la cripta sin mirar atrás.
Era como un mausoleo en miniatura, se podía adivinar fácilmente el siglo en el que fue construido. Aquella maravilla del siglo XIX plasmaba a la perfección lo culpables que se habían sentido los padres de Cassiel después de asesinarle. Jane había leído su historia en el Libro de los Muertos. Un escalofrío recorrió su espalda, nunca se le había pasado por la cabeza que unos padres podrían acabar con la vida de su descendiente de tan solo 19 años.
Dibujó en el suelo un círculo con tiza blanca y mientras dibujaba los símbolos que lo rodeaban, repasó las palabras del conjuro que tenía que pronunciar para devolverle la vida a Cassiel DuPont.

número 17

Author: IWantAMoustache /

Llevaba sin dormir mas de ocho días.Había leído mas de la mitad de los libros de la biblioteca.Necesitaba encontrar un remedio para esas pesadillas.Al principio eran normales, pero fueron empeorando, hasta que hace un mes , al levantarse , descubrió sus manos manchadas de sangre. A la mañana siguiente encontraron muerta a una chica de unos diecinueve años en un oscuro callejón.
Su cara se había vuelo mucho mas blanca, aunque él ya era muy pálido y sus ojeras azules y marcadas le habían acompañado desde su mas tierna infancia, pero todos notaban como la vida del joven se escapaba poco a poco.
Tiró el libro que tenía en la mano contra una gran estantería y empezó a reír. Debía casarse dentro de poco, pero nunca llegaría a hacerlo, ni volvería a ver a su padre. No quería seguir así. Sabía perfectamente que había sido él, desde aquel masacre soñaba cada noche como lo hacía, una y otra vez, como ese cuchillo atravesaba el cuello de la joven y como el suelo se inundaba de su cálida sangre.Podía sentir el olor y quería mas.
Tenía miedo de acabar con su madre que descansaba en la habitación mas grande del castillo.Tenía que acabar con esto, debía hacerlo por el bien de todos.
Salió despacio de la biblioteca y se adentró en los oscuros calabozos del castillo. No necesitaba una antorcha ya que sabía perfectamente el camino hasta el cuchillo. Lo había soñado tantas veces que podría hacerlo con los ojos vendados y las manos atadas.