Axel paseaba por la habitación. Había algo , en el aire tal vez, que le hacía ponerse nervioso.
Se dio la vuelta. Una esbelta figura estaba apoyada en el umbral de la puerta, mirándolo fijamente.
-Así que es cosa tuya, Delilah.
-Reconozco que he tenido algo que ver , pero eran ordenes de arriba.
-¿Qué has hecho?- Axel jugaba despreocupado con un mechón de su pelo mientras miraba por la ventana. El lago y la pequeña fuente de mármol se empapaban de aquella luz tan efímera que procedía del blanco cuerpo celeste que colmaba el cielo.
-Alguna que otra pesadilla de nada – Delilah se sentó encima de la mesa me roble que hacia de escritorio y se apartó el pelo – Es tan débil cuando duerme – mientras pronunciaba la palabra "débil" Axel se giró y la miraba con la cabeza ladeada. Ella le miró confusa - ¿Algún problema Ax?
-No seas patética Delilah. Créeme ,no eres mejor que ella en ningún aspecto – Axel perdió todo el interés y se volvió a fijar en el agua.
La chica, ofendida, se bajó del escritorio y se acercó a Axel.
-No la conoces Axel , ni a ella , ni a mi – le acarició la espalda – pero , tu y yo podríamos conocernos mas
La risa de Axel llenó la habitación.
-Estamos en la misma habitación por trabajo. No hay ni habrá nada entre nosotros. - una media sonrisa se reflejó en cristal - ¿entendido?
Delilah dio un paso atrás . Estaba segura que lo iba a conseguir. Era como un juego, y ella no soportaba perder , así que no perdería. Solo tenia que acabar con ella. Sonrió mientras se alejaba de él.
Poco a poco la habitación fue perdiendo la esencia de lilas de Delilah De Cler. Axel suspiró y se sentó en la butaca de terciopelo negro y cerró lo ojos.
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