Una historia de piratas (I)

Author: IWantAMoustache /

Todo había empezado en una tarde tranquila de verano. El aroma de las flores mezclado con un toque a mar bañaba el pueblo. Unas ráfagas de viento levantaban los pétalos que los niños , en sus despreocupados juegos, habían arrancado del campo.

Juliette estaba sentada en el porche. Su madre le había encargado vigilar a Adam, pero ella estaba sumergida en la romántica historia que estaba leyendo. Estaba aislada del mundo exterior , del ruido , de las voces agudas de los niños , del trotar de los caballos.

Soltó un ruidoso suspiro y levantó la vista, ya que cierta persona exigía su atención.
- ¿Juliette Edwards que crees que estas haciendo?- la madre de Juliette ,considerablemente joven, la miraba enfadada. Aún después de criar a dos hijos sola seguía teniendo una cara perfecta, sin ningún signo de envejecimiento.
-Lo siento mamá - dijo mientras intentaba esconder el libro detrás de su espalda. Pero su madre se lo arrancó de las manos
-Juliette , ya se que te gustan mucho estos libros , a mi también me gustaban , pero las historias de amor nunca acaban así , los amores imposibles son eso , imposibles. Así que hazme el favor de dejar el libro e ir a casa de James y coger el paquete de tu tío.

Un barco .Una calavera blanca. Un fondo negro. Risas. Cerveza. Una voz ronca se distinguía entre el ruido.
-Vamos no te puedes ir viejo. ¿Qué vas a hacer tu en un pueblucho? Tu has nacido para la piratería, para robar , divertirte.
- Si, he nacido para eso , pero quiero enseñarle a mi hijo algún que otro valor moral - mientras decía eso miraba al aludido que se dedicaba a mirar el mar, triste.
-Pues yo creo que al chico le gusta, ademas , ha salido a su padre, romperá muchos corazones , y así son los piratas...
-Lo siento , pero nos vamos un par de años , espero que nos vuelvas a recibir cuando volvamos viejo amigo.
El hombre soltó una gutural carcajada.
-Vosotros siempre seréis bienvenidos - después de decir eso se pasó los dedos por la barba y se fue. - ¡Hoock al timón! Nos vamos a Saint Patrick.

Juliette llamó a su hermano. Adam, enfadado acudió a la llamada.
-¿Que quieres?- hizo una mueca mientras su hermana intentaba limpiarle la suciedad de la cara
-Hay que ver que maleducado eres. Vamos , tenemos que ir a casa de James.- La cara del chico se iluminó. Le encantaba James. Era un joven de unos 18 años que vivía en el otro extremo del pueblo, en el puerto ,llamaban a esa zona el puerto , pero solo era un amarradero de madera.
-¡Vamos vamos!
Los dos empezaron a caminar por el lado derecho del camino. Junto a ellos pasó Mr Mongomery , el panadero , con su carro y levantó una gran nube de polvo.
-Adam , Juliette - saludó el señor rechoncho.
-Mr Mongomery- saludó Juliette y Adam le dedico una sonrisa.
-¿A donde vais jóvenes?
- A buscar a James - Adam se salia de alegría
-En realidad vamos a buscar un paquete.
-Yo tengo que ir al molino, si queréis os llevo hasta el rio.
-Muchas gracias Mr Mongomery - dijeron los dos en coro y con ayuda del viejo se subieron al carro.

El puerto no estaba lejos. Tardaron poco en llegar hasta un pequeño puente. Saint Patrick era un pueblo especialmente bonito, se encontraba junto a un pequeño bosque desde el cual bajaba un pequeño arroyo que desembocaba en el mar.
Para llegar a casa de James tenían que cruzar el puente.
Mr Mongomery se despidió de ellos y tomó el camino que llevaba a un pequeño molino azul cerca del bosque.
Adam echó a correr hacia la casa de James sin mirar atrás, Juliette en cambio andaba despacio admirando el mar. Le encantaba venir aquí , pero desde el nacimiento de su hermano había perdido aquella dulce libertad. Bajó a un lado del rio hasta llegar a la altura de la casa de James que tapaba los últimos rayos del sol. Juliette se asomó para poder admirar el maravilloso crepúsculo de aquel día de verano.
Pero una mancha negra tapaba parte de los rayos moribundos del sol. Juliette miraba atónita como esa mancha crecía y crecía. Corriendo sigilosamente dio la vuelta a la casa y se quedó mirando lo que ella intuía que era un barco. Hasta que , de repente , paró. Silencio. Solo podía oír la voz de su hermano que le pedía a James unos dulces. Juliette decidió acercarse a la pequeña playa que estaba mas cerca del barco.

-¡Bajad la barca pedazo de borrachos! - la cara del capitán estaba ligeramente distinta, se tocaba la barba nervioso. Se notaba que solo estaba acostumbrado a despedir a sus amigos muertos, no a los vivos, no de esa manera.
Patrick y su hijo bajaron en la barca. Saludaban enérgicamente con la mano mientras el capitán gritaba:
-¡En dos años sin falta estoy aquí! No te me ablandes viejales.

1 comentarios:

Diana dijo...

Me encanta está historia, espero que la sigas

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