Una chica que sacrificó a todo su pueblo por ser para siempre la reina de aquel lugar, a quien no le importó destrozar familias y derramar sangre para conseguir poder. Una joven intrépida y valiente cuyo corazón fue corrompido un buen día y que desde entonces no volvió a latir, no podía sentir ni compasión ni dolor, solo avaricia. Deseaba tanto gobernar que destruyó todo aquello que amaba.
Cuentan que aún sigue hechizada en medio del océano y que aquellos que se acercan a la isla que ahora es su hogar acaban locos de atar.
Su piel está manchada de la sangre de los inocentes , sus ojos verdes ya perdieron el color y se volvieron inhumanos y su rostro se volvió blanquecino debido a su corazón de hielo. Eso es lo que dicen las leyendas, bueno, o mas o menos.
Dan se frotaba la barbilla nervioso. Se sentó frente al gran prisma de cristal y lo miró fijamente. Podía diferenciar perfectamente las manchas de sangre del blanco vestido de la chica.Nunca había pensado en ello pero cuando había oído por primera vez la leyenda de la joven princesa se la imaginaba de una forma diferente. Le dio la espalda. Esto no estaba previsto, tenía que llegar al otro lado del océano, pero al quedarse sin provisiones se vio obligado a soltar el ancla y desembarcar en una isla desconocida y ahora se encontraba allí, junto a la chica de la mirada perdida. Así es como la había bautizado antes de que uno de sus tripulantes soltara un grito y empezara a blasfemar a todo volumen.
Tenía una mirada llena de angustia, como si supiera que la iban a encerrar allí y que nadie nunca la encontraría y Dan la entendió perfectamente. Él se sentía así, nunca le habían comprendido, era un pirata iluso que intentaba encontrar tesoros ocultos en medio de la nada solo con la ayuda de viejos mapas. Pero nunca se la habría ocurrido buscarla a ella, ni en sus sueños mas descabellados.No, estaba seguro de que ella no existía, como tampoco existía la magia.¿Pero entonces como habían conseguido encerrarla en un bloque de cristal?¿Y como podía explicar aquella sensación de deja vú?
Se volvió de nuevo y la miró fijamente, por una inexplicable razón al mirarla él también se sentía prisionero, quería sacarla de allí costara lo que costase. Sacó su espada y empuñándola con decisión arremetió contra el grueso cristal.
En cuanto la punta de la espada entró en contacto con el cristal éste la repelió tan violentamente que lanzó a Dan por los aires.
Dos segundos después el cielo azul y despejado se vio invadido por una gran masa de nubes negras que solo se limitaban a cubrir la isla.Relámpagos de diversos colores cortaban el cielo y los truenos hacían temblar la tierra.
( I )
Author: IWantAMoustache /
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